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Sostenibilidad y Cuidados (Abril de 2007)
En un mundo preocupado por sus recursos, donde cada vez son más numerosas las voces que hablan de agotamiento ambiental, no en el horizonte, sino como una sombra que se cierne sobre nosotros, el concepto de “Sostenibilidad“ se está convirtiendo en un descriptor estelar en cualquier escenario en el que se aplique.
En las instituciones sanitarias también ha calado, incluso en los foros relacionados con contratos programa y desarrollo de unidades y organizaciones “lo sostenible” ha paso a formar parte de la jerga organizativa y gerencial.
Pero más allá de moda o neologismo oportuno, tras él subyace una vertiente casi ideológica, vinculada a modos y maneras de entender la Salud, el Bienestar y su gestión.
La Sostenibilidad de la salud y de la comunidad sobre la que se articula, también ha entrado en crisis. El agotamiento social -entendiendo a la sociedad como uno de los recursos más valiosos- es una realidad que se muestra todos los días en todos los puntos de acceso a los sistemas de prestación de cuidados. La saturación de los servicios de Atención Primaria y de Urgencias -ubicados en perpetuo conflicto-, la fatiga de los núcleos familiares en pacientes dependientes, con sus costes de oportunidad y extenuación personal, las alarmas sociales que intermitentemente se disparan en relación con eventos sanitarios, olas de calor o de frío, obesidad infantil, falta de adherencia a los tratamientos, y una lista interminable de herramientas políticamente arrojadizas, no hacen sino demostrar la fatiga cuando no la ineficacia no ya de un sistema sino de un planteamiento.
Nuevos problemas o situaciones crónicas requieren no nuevas soluciones, los milagros no suelen acontecer oportunamente, sino nuevos enfoques. Cuando un nicho se agota, los demás espacios se convierten en alternativa de supervivencia. Este aserto de valor ecológico universal tiene su correlato en nuestro medio, el Cuidado es un espacio por desarrollar que dista mucho de su nivel siquiera subóptimo de rendimiento y donde las organizaciones deben proyectarse. Espacios como la Gestión de Cuidados con liderazgo clínico de enfermeras expertas, la Gestión de Casos en pacientes frágiles o dependientes –en cualquier nivel- , la educación para la salud y el autocuidado, son solo algunos entornos donde es necesario crecer tanto a nivel profesional como a nivel sistémico.
La Enfermería está dispuesta a responder al órdago social y cultural que se plantea. Solidaria con la comunidad en la que trabaja, está dispuesta y comprometida a remar hacia un objetivo compartido por encima de disciplinas o posicionamientos partidistas. No quiere sumar -reclutar- al ciudadano, quiere sumarse a la ciudadanía. No está dispuesta a participar de ese “fraude inocente” que supone hurtar los cuidados a una sociedad que los necesita por encima de lo que demanda.